Y finalmente, el magma del centro de la Tierra ascenderá;
explotarán los volcanes,
se calcinarán las selvas,
arderán los océanos,
se esfumarán los animales en una nube de cenizas.
El gato negro del baldío ya no maullará rogando por atención y comida,
porque solo será un recuerdo.
Las ciudades serán tristes esqueletos
de los pocos edificios que quedarán en pie.
Y en medio de la catástrofe, las lágrimas de una joven no caerán
por su muerte.
Ni llorará por el final de la vida
del planeta.
Mientras el mundo se incinere con el fuego de sus entrañas,
Sinala llorará por todos aquellos libros que no habrá podido leer.
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jueves, 24 de agosto de 2017
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