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jueves, 31 de mayo de 2018

No lo hagas

"No lo hagas."
No mires atrás que no vale la pena. ¿Qué podés hacer para cambiar lo sucedido?
"No lo hagas."
No pienses en ella, que solo malas cosas vas a sentir. ¿Significó tanto?
"No lo hagas."
No recuerdes aquel día en el que todo se desmoronó. ¿No podés seguir con tu vida?
"No lo hagas."
No dejes que tus sentimientos sean visibles en tu cara. ¿No se supone que sos fuerte?
"No lo hagas."
No debes hacerlo, la historia no se puede volver a repetir. ¿Acaso es que no has aprendido nada o es que te gusta sufrir?
"Hacelo."
Ignorá todas esas vocecitas en tu cabeza, no te quedes con las ganas, arriesgate. ¿Qué tenés para perder?

martes, 29 de mayo de 2018

Divagaciones

Ya te fuiste, no me sorprende que lo hayas hecho, pero no esperaba que fueras tan frío al respecto. No comprendo cómo la apasionada persona que, para mí, fue más que mi mundo sea actualmente alguien que parece vacíx. ¿Cuál es la razón de tanto sufrir? ¿Por qué no lo compartiste conmigo? Pensé que las relaciones deben ser un dar y recibir, ya sea lo bueno o lo malo. Con este tipo de preguntas me carcomo la cabeza, incluso sabiendo lo inútil de mi divagar.
Siempre hiciste lo que quisiste pues en eso nos parecemos mucho. Nadie puede controlarte, y menos cuando de tu música se trata, en esos momentos parecías sentir que todo estaba bien, a pesar de saber que no es así, al verte de esa manera sentía que me enamoraba más de vos. Pensándolo bien, fueron pocas las persona por las cuales llegué a sentirme de esa manera.
Tal vez fue la intensidad de nuestros sentimientos que nos hicieron terminar de esta manera; pero no me arrepiento de nada, no creo poder hacerlo aunque lo intentara, no me arrepiento de haberte conocido; incluso en los momentos que lloraba por nuestras, no escasas, peleas, incluso cuando me quedé viendo tu silueta alejándose y dejando atrás todo lo que fue nuestro. No me arrepiento, porque valoro nuestro tiempo juntxs, valoro los pequeños y dulces detalles, porque entre nosotrxs existió algo especial que no creo poder olvidar, y dudo que vos puedas hacerlo.
No voy a negarte que sentí furia ante vos y tu terquedad, ante la situación de mierda, ante el mundo que parecía estar en nuestra contra. Con el tiempo comprendí que no podía forzar las cosas, y menos a vos. Y así continué con mi vida, como vos con la tuya; pasando los días tratando de no recordarte, y fallando en el intento. A mi alma rota le faltaba un pedazo, el que vos te llevaste ese maldito día, pero el saber que la tuya tampoco se encuentra completa me reconforta.
Eramos un desastre juntxs, y seguimos siendo uno separadxs. Y creo que eso es algo que nunca va a cambiar.

lunes, 16 de abril de 2018

Dos hermanas promedio

- ¡No! - Mercedes gritó desde el otro lado de la casa, cosa que no era mucha distancia. - Es tu turno de lavar la ropa. ¡Siempre hacés lo mismo!
Clara podía ver el humo saliendo de la cabeza de su hermana, su cara estaba completamente roja y esta era la señal para que desapareciera del departamento lo más rápido posible. Y lo hizo con un sutil movimiento de nariz seguido por una nube de humo, dejando ver que no había nada.
Las calles de Italia eran hermosas, nunca se cansaría de estos paisajes, sin importar cuántas veces los visitara.
- ¿Vos te creés que te podés escapar de mí? - Clara miraba a Mercedes con desdén así que ignorándola siguió su camino. Su hermana reapareció frente a ella evitándole el paso.
- Sos insoportable, Mechi - la cara de Mercedes estaba llena de furia ante el sobrenombre que tanto odiaba. - Siempre tan correcta vos.
- Solo te dije que hicieras una cosa. Y ni eso te dignás a cumplir.
Mercedes se encontraba extremadamente irritada, tanto que sus ojos se tornaron verdes.
- No podés resolver todo con magia.
Hechizos comenzaron a tirarse entre ellas, humo y chispas cubrieron toda la escena. Estuvieron así durante horas, hasta que, ya agotadas y todas despeinadas, no quedó ni un gramo de ira en sus miradas. El tenso silencio fue llenado por fuertes risas de ambas hermanas, y se fueron acercando para abrazarse.
Después de todo, esto solo era un día más en su tranquila vida.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Mi vida de película

Sonó el despertador anunciando la hora de despertarse; Susana se levantó y se hizo su té con leche como era habitual de todas las tardes mientras veía en la televisión a Chris Evans. Suspiró ensoñadoramente al ver al amor de su vida mientras colgaba entre el edificio y un helicóptero. Chispitas maulló exigiendo su atención, refunfuñando Susana fue a buscar el mameluco favorito de su gato. Sorprendida quedó cuando vio que la pequeña prenda se había encogido aun más. Chispitas la veía fijamente como si lo hubiese engañado, para que la perdonara le llevó su tazón con leche. Todo esto fue para que se volviera a ver tranquila la película. La casa se llenó de una luz encandilante. Tan pronto como vino se fue. Solo la pantalla quedó iluminada y Chris Evans la estaba mirando fijamente.
Susanta tuvo una urgencia de ir al baño a hacer caca de la emoción; trató de apurarse, no se quería perder este momento. Y no lo hizo, ahí estaba el guapo actor comiendo un delicioso churro bañado en chocolate y le ofreció uno a ella, quien sin un ápice de duda lo aceptó.
Así quedó esa casa, toda oscura salvo la televisón donde se puede apreciar a una señora de mediana edad con un hombre atractivo, ambos enamorados comiendo churros.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Circulado III

Había empezado a leer la novela unos días antes. Al empezarla me pareció una historia encantadora, llena de magia. Hoy, la misma novela tiene un aire tétrico en sus palabras, ese entorno fantástico se convirtió en un ambiente macabro, lleno de suspenso. Tal vez era yo; entré a ver distintas opiniones en internet. O tal vez era mi vida y los giros que había tomado en estos últimos días. Donde ya no me sentía yo. Era como un ente aparte que veía mi vida desde una tercera persona.
Veía las mañanas en tercera persona, veía las preguntas en tercera persona, veía las peleas en tercera persona, veía cómo, sin mirarse ya, atados rígidamente a las tareas que los esperaban, se separaron en la puerta de la cabaña, en tercera persona.
Los observaba.
Me acerqué a la cabaña, y ahí yacía, junto con un hacha, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Circulado I

Había empezado a leer la novela unos días antes. ¿Le gustaba? Para nada. Era de esas novelas que son puras palabras sin sentido, puestas ahí para rellenar ese manojo de hojas gigante. Pero tenía que hacerlo.
Quería tener algo en común con él, gustarle de alguna forma, o interesarle de otra, así podrían charlar por horas y horas de ese tema en especial.
Así, solo le hablaría y la vería a ella. A ella solita, otra vez, por horas, horas y más horas.
Fue entonces que empezaron a ocurrir cosas extrañas. En el pueblo apareció un cadáver no identificado de una niña. Y ese mismo día desapareció la hermana de él, de Agustín. A los pocos días se logró saber que era el cuerpo de su hermana pequeña, Ana. Lleno de impotencia fue al departamento de policía y decidió asesinar al posible culpable. Me pidió ayuda y así fui a acompañarlo hasta la casa del posible asesino. Nos concentramos en nuestra división de tareas. Sin mirarnos ya, atados rígidamente a la tarea que nos esperaba, nos separamos en la puerta de la cabaña.
Fue una sorpresa para nosotros cuando, al entrar a la casa, esta estaba vacía. Una leve luz asomaba al pasillo y un leve sonido le acompañaba. Los dos avanzamos sigilosamente hacia aquella misteriosa puerta. Ambos palidecimos ante lo que vimos: sangre iluminando la habitación, la televisión encendida y la cabeza decapitada del hombre en el sillón leyendo una novela.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El "amor"

La serpiente avanza lentamente, sin embargo, nunca llega, lejos, lejos, siempre lejos, aunque no te muevas nunca llega.
Las ideas invaden tu mente una tras otra; nunca buenas, todas inútiles, llenan tu cabeza para nada, peleando por ponerse una delante de la otra, como si hubiera un foco que las iluminara.
Tratás de pararlas, es más difícil de lo que parece.
Construís una barrera.
Silencio y una eterna oscuridad es todo lo que queda.
La nada, un vacío sin fin.
Un siseo resuena en tu oído; no sabés cuándo; pero la serpiente sube a tu mente, traspasa el muro sin esfuerzo alguno.
Comienza a infectar todos los rincones sin llegar a un final.
No escapás o te resistís, dejás que tu cabeza se siga corrompiendo.
La serpiente se vuelve cada vez más parte de vos.
No sabés dónde terminás vos y dónde comienza ella.
Ambos sienten cierta exaltación ante esto.
Un cambio. Algo nuevo.
"Mamá me lo advirtió", recordás todas las veces que la ignoraste.
Ya no te daba igual, es un cambio que exige ser reconocido.
Nadie te advirtió lo suficiente.
Nadie te informó el cómo te afectaría.
Fue como un huracán para el que no estabas preparado.

sábado, 10 de junio de 2017

Razones del tiempo

Ya se apagó, pero no te diste cuenta; porque si lo hubieras hecho me habrías dado alguna señal. Pero no, ni un leve sonido se escuchó. Cinco años pasaron y seguís siendo el mismo; bueno, no exactamente; eventualmente la gente cambia pero vos cambiaste menos que los demás, tu "casi todo" sigue igual, es el "casi" el cual me intriga y a la vez intimida esa nueva parte tuya que desconozco y que no me dejás investigar. Cuando sonreís me siento desnuda y tal vez lo diga un poco de manera literal; todavía no entiendo cómo, después de tanto tiempo, me sigue afectando igual; en cambio vos parecés cada vez más indiferente a las cosas que llamabas "mis" encantos, me parece injusto, la verdad, pero algo que el tiempo me enseñó es que así es la vida.
Saber sobre tu día a día me parece inimaginable, mientras que para vos debe ser algo normal el no saber de mí, esto hace que los días sean grises y largos. Ninguno de los dos nos damos cuenta de cómo afectamos el uno al otro, lo sé; pero me sigue pareciendo que todo lo hacés a propósito esperando que yo reaccione a tus acciones.
Entonces sonreís y yo no sé qué hacer, no quería ver nunca más esa expresión en tu cara, es una pena, la verdad, que lo que una vez me hizo feliz ahora me dé repulsión. ¿Quedarán así estos sentimientos inamovibles en este lugar ya apagado que es mi corazón?

jueves, 16 de junio de 2016

Lo conociste un jueves...

Lo conociste un jueves, ¿recuerdas? Llevabas tu suéter favorito, sí, el blando que es demasiado largo por las mangas. Raramente lo usas, pero sentiste que iba a ser un día especial, aunque eso sería subestimar lo que pasó después. Mientras caminabas al trabajo escuchaste un maullido, un gato sobre un árbol, trataste de saltar lo más alto que podías pero sin resultados porque tu altura no te lo permitía; una risa se escuchó detrás tuyo. Azul. Fue lo primero que notaste, ese color te trajo memorias de tu peluche favorito, ese que era de un azul tan brillante que te cautivaba. Al parecer, luego de tanto años, ese color lo sigue haciendo. Estabas atónito, el mundo pareció parar por varios minutos, un desconocido te preguntó si te encontrabas bien. Te sonrojaste y comenzaste a balbucear. ¿Qué te sucedía? Parecías no poder controlar tus palabras. El desconocido te ayudó a bajar al gato del árbol. Se quedaron hablando, hasta que te diste cuenta de que estaba oscureciendo. El tiempo pareció volar, una tristeza se apoderó de ti al ver que era hora de despedirse; seguro ese sentimiento se notó en tu rostro, ya que el chico preguntó por tu número. Arreglaron una cita, así es como comenzó todo.
Empezó a decaer un lunes, habían arreglado salir juntos, se encontraron en el lugar acordado y conversaron por unos minutos hasta que cayeron en un silencio, antes esto no habría sido incómodo pero por alguna razón lo fue. Recordabas esos momentos en los que soñaban con escaparse hacia las montañas por un tiempo, siempre quisieron ver la nieve juntos, porque lo único que lograban ver en su ciudad era la lluvia. Él comenzó a jugar con el borde de su remera, algo que hacía cuando estaba nervioso. Se notaba en su cara, cosa que llenaba de miedo tu corazón, parecía querer decir algo pero no encontraba las palabras. La cita terminó, se abrazaron para despedirse. Llegaste a tu casa; tirando el abrigo sobre tu cama notaste caer un papel del bolsillo. Era una nota:
"No tengo el coraje para decirte esto a la cara. Lo más probable es que luego de esta nota me odies y pensarás que todo por lo que pasamos fue una falsedad. Hace muchos años que planeo esto, incluso antes de conocerte, batallando internamente si decidía quedarme por ti o irme por mi propio bien. Sé que jamás te olvidaré y espero que tú no me olvides a mí. Lo siento y te amo."

[Tal vez ocurrió así:]
La nota cayó suavemente sobre el piso, te quedaste mirando fijamente el papel por lo que parecieron minutos. Una lágrima cayó, tocaste tu mejilla, sintiéndola húmeda; estabas llorando pensando en que tal vez ese era tu amor verdadero y se acababa de escapar de entre tus dedos sin poder hacer nada al respecto. Todas las emociones que sentías al mismo tiempo te agotaron y decidiste descansar. Esa noche soñaste con ojos azules y suaves caricias.

[O tal vez ocurrió así:]
La nota cayó suavemente sobre el piso, te quedaste mirando fijamente el papel por lo que parecieron minutos. Una lágrima cayó, tocaste tu mejilla pensando en todos los buenos momentos que habían pasado juntos. Lo más probable es que ese fuera el amor de tu vida y se alejó de ti sin poder hacer nada al respecto. Estabas muy abrumado por tantos sentimientos. Secando tus lágrimas decidiste que mañana sería otro día, pero hoy te encontrabas muy cansado. Te recostaste en la cama cayendo, casi inmediatamente, en un sueño profundo donde ojos azules te miraban con adoración y sus manos te acariciaban delicadamente.

jueves, 9 de junio de 2016

Historia de un hombre, un águila y una mano

Les contaré una historia que parecerá de lo más extraña. Comenzará en una tierra muy lejana; un hombre caminará por el valle, al mismo tiempo plantará flores, saltando felizmente a un paso acelerado, porque pronto tendrá que volver a su hogar, ya que seguramente su águila lo estará esperando tranquilamente en su jaula.
Al llegar, el hombre tardará en reparar en que la presencia de su águila será ausente. Desesperado saldrá al jardin y alzará su mano como señal de que su mascota será su valiosa compañera en su nueva aventura. Un sonido retumbará por toda la ciudad; eso va a ser la señal que indicará que el águila volverá a su hogar.

martes, 22 de septiembre de 2015

Acantilado

Una fría neblina llegaba desde la bahía atravesando los bosques. Al filo de la muerte, él pensaba que su situación era desesperada. Comenzó a recordar cómo había llegado allí, aunque todas las razones de ese intrépido escape parecían insulsas y vacías.
Así que Zul, colgado de un viejo árbol blanco, miró hacia abajo, anhelando volver a donde había estado unos minutos atrás, con esa bestia, la más salvaje del lugar, pero a salvo.
Había sido un milagro que se hubiera salvado, por fin volvería con esa persona, la razón de su vida, por lo que él luchaba todos los días; pero... No pudo, sus fuerzas eran inútiles, su cuerpo dejaba de reaccionar. Él moriría, ahí, solo. Se puso a reflexionar. ¿Para qué había hecho esto? ¿Para sentirse vacío e inútil? Tal vez no se debería de haber escapado, si no lo hubiera hecho seguramente estaría mejor y en la tranquilidad del silencio de sus pensamientos.
Lo decidió. Todo lo que había hecho era inútil. ¿Para qué seguir con su vida? Se puso al filo del acantilado, cerró los ojos y se dejó caer.
Por lo menos ya estaba en paz consigo mismo.

lunes, 21 de septiembre de 2015

La despedida

Una fría neblina llegaba desde la bahía atravesando los bosques. Al filo de la muerte estaba él, sin salida, luchando con todas sus fuerzas por mantenerse con vida. Luchaba con lo que podía, él era la salvación y la única salida, no podría defraudar a todas las personas que confiaban en él. Las muertes que había vivido. Ver a sus seres queridos morir no sería en vano. Tenía que luchar, aunque fuera lo último que hiciera, sus reflejos le estaban fallando, ya era la cuarta vez que se tropezaba; sus manos llenas de barro, y su aliento le estaba faltando; se escondió detrás de los arbustos haciendo ruidos de pájaro para pasar desapercibido. Al parecer eso no funcionó, porque cuando salió de su escondite al pensar que estaba seguro se encontró con él.
Y, asustado, cerró los ojos, y se dejó llevar.
Pensó en su familia, la que había muerto trágicamente luego del terrible "accidente" que sucedió años atrás, en el cual él había estado presente.
En su novia, a la cual, si bien lo había dejado antes de todo esto, aún quería.
Pero especialmente, pensó en su mejor amigo, quien ahora lo estaba apuñalando, con una sonrisa sin emociones, una sonrisa falsedad.
Aunque él sí sonrió.
Por los viejos tiempos, por las viejas risas, por sus lindos antiguos momentos.
- Adiós - dijo, sonriéndole suavemente, y dejándole un beso en su brazo.
Cerró sus ojos, y se dejó caer ante la muerte.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Cajita musical

Era de mañana, lo sabía, el fuerte sol iluminaba mi rostro. Me levanté del manto al que llamaba cama y salí de los cartones a los que les decía casa. Era otro día donde no tenía para comer, otro día en el cual tendría que robar para sobrevivir. Me pregunto qué pensarían mis padres si me vieran así en estos momentos, seguramente estarían decepcionados, ya que su querida niña, la que criaron con tanto cariño, robaba. Pero no servía de nada pensar en estas cosas ya que ellos no podrían verla más. Ellos murieron asesinados por el emperador, ese hombre que algunos alababan pero yo creía que era alguien repugnante.
Mientras, caminaba por el bazar para ver si había alguien lo suficientemente distraído para robar. Nadie, el lugar estaba vacío, no podía tratar de conseguir algo. Mi estómago rugió por el hambre, era lógico, luego de no comer por tres días. Tuve que utilizar mi último recurso, algo que solo usaba en momentos desesperados, el baile. Y comencé a bailar como solía hacerlo cuando mis padres seguían con vida, pues ellos me habían enseñado todo lo que sabía.

*    *    *

La gente se acumulaba alrededor de ella, nunca habían presenciado un baile tan hermoso, era como si un hechizo estuviera sobre ellos. Pero el Imperio estaba en una situación económica difícil, pues el emperador se llevaba todo con los impuestos. La chica no logró conseguir demasiado pero era suficiente para comprar algo para alimentarse.
Mientras caminaba sintió a alguien sujetándole el brazo y le taparon los ojos. Y en ese momento, todo se volvió oscuro.

Cuando recuperó la conciencia, todavía no podía ver nada y sentía cómo sus brazos y piernas estaban atados.
- ¿Conseguiste algo bueno? - escuchó a alguien, posiblemente hombre por su voz grave y rasposa, preguntar.
- No, solo a esta chica, aunque no es muy bonita - habló otra voz.
Ella trató de gritar por ayuda, pero había un detalle del que no se había percatado: estaba amordazada.

lunes, 13 de julio de 2015

Cómo cantar en la ducha

        ¡Hola, amiguito! Hoy les enseñaré algo que parecerá simple, pero es algo que solo las personas inteligentes de entre los más inteligentes pueden hacer, y eso es…**redobles para poner suspenso** ¡Cantar en la ducha! ¿Acaso nunca pensaste cómo hay gente que puede hacer tal hazaña? Pues ahora puedes hacerlo tú mismo, solo necesitas: un baño, una ducha,una voz (de ser posible que esté afinada y con buen sonido), saber hablar o poder emitir algún sonido.
        ¡¿Están listos chicos?! **Si, capitán, estamos listos** ¡Muy bien! Comencemos con lo primero que debes hacer y eso es entrar al baño donde se encuentra la ducha ¿Ya estás ahí? Entonces prosigamos.
        Este paso es opciónal: puedes desnudarte, ponerte un traje de baño o quedarte con la ropa con la que estás en el momento. Ahora gira la canilla para ajustar el agua a la temperatura que prefieras. ¡Hay todo tipo de temperaturas para todo tipo de personas! Tienes caliente, tibia,fría... ¿No es maravilloso?
        Cuando tengas la temperatura que consideres ideal es hora de entrar a la ducha. ¡Pero cuidado! No entres impulsivamente porque te puedes llevar una sorpresa, entra con cuidado, primero introduciendo un pie y luego el otro, recién ahí podrás entrar el resto del cuerpo. Ya está la parte de la ducha, ahora comienza la parte del canto. Prepara tu voz y piensa en la letra de una canción que te apasione, o siempre puedes elegir uno de los clásicos como: "El sapo Pepe", "La gallina turuleca" o "El payaso Plin Plin". Ya hecho esto ha llegado el gran momento, tu momento de brillar, es hora de que comiences a cantar. Mientras haces esto tal vez oigas un vidrio romperse, animales aullando de sufrimiento y personas gritando porque sus oídos comenzaron a sangrar. Pero no importa, porque tú eres feliz.
        ¡Esto es todo amigo! Espero que te haya servido y no volverte a ver nunca. ¡Chau!

domingo, 12 de julio de 2015

Sin salida

      Estaba caminando por la sabana, el sol cegador me calentaba el lomo. De pronto visualicé una manada de ciervos alimentándose. Me acerqué lentamente intentando no hacer ni un simple sonido. Estaba cerca, tanto que ya podía sentir cómo mis filosos dientes atravesaban su cuello. Me preparé para atacar, cuando el ruido ensordecedor de una escopeta alertó a mis presas haciendo que corrieran a toda velocidad, y se escaparan de mi alcance. Enfurecido con quien haya asustado a lo que iba a ser mi alimento, empecé a rugir, pero eso no duró mucho,ya que luego entré en razón dándome cuenta de que ese sonido provenía de un humano.
        Mi pelaje se erizó cuando escuché cómo el ruido que venía de los pastizales se escuchó cada vez más cerca. Corrí lo más rápido que pude; aunque mis patas estuvieran agotadas, seguí. Pero todo fue inútil, había una camioneta frente a mí y, aunque sabía que no iba a servir de nada, luché para tratar de encontrar una salida; pero me tenían rodeado. Uno de sus hombres me atrapó en una jaula.Me llevaron en una de sus camionetas; cuando sacaron la jaula pude vislumbrar una carpa grande con franjas rojas y blancas. en la entrada esperaba un hombre vestido de traje, sombrero de copa y un látigo.

sábado, 11 de julio de 2015

Esperanza

     Él estaba parado frente del espejo con los ojos cerrados. Poco a poco los fue abriendo, y sintió una repulsión con lo que vió en el reflejo: ojos marrones vacíos, sin el brillo e inocencia que un día habían tenido; piel pálida con horribles cicatrices, algunas viejas y otras más recientes; pelo descuidado y enredado. ¿Qué le había sucedido? Se preguntó a sí mismo.
     Recordó cuando era pequeño cómo siempre jugaba en el parque con una alegría de la que hoy en día carecía. Creció,eso es lo que sucedió. Le pasa a todas las personas, algunas lo hacen más jóvenes y otras de más grandes, pero al final todo el mundo lo hace. El problema es que él lo tuvo que hacer demasiado joven.
     Momentos de cómo la vida que tenía su alma se fue desvaneciendo a lo largo de su existencia.      
    Cuando sus padres lo dejaron con un vecino para luego nunca volver, cómo este lo hacía trabajar hasta el cansancio, sus compañeros esperándo en la salida para golpearle, repitiéndole quenunca habrá alguien que lo ame; y el momento que le hizo tomar esta decisión, cuando la única persona más cercana que tuvo,a quien le confió cosas que a nadie había confiado, lo traicionó.
     Era el momento perfecto para hacerlo, se dijo. Su tutor no estaba, pues había salido con una de sus mujeres.
     El silencio dominaba el lugar mientras todo sucedía. Agarró un frasco de pastillas, así sería una muerte rápida y sin dolor, o al menos eso quería creer. Colocó una gran cantidad en su mano cuando las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
     ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Luego de todo lo que había pasado ni una sola vez lloró. ¿Por qué, cuando todo estaba a punto de acabar, lloraba? Porque quería vivir, muy profundo en su interior él lo sabía, pero había escogido la opción mas fácil, en lugar de ser fuerte y enfrentarse a toda esa gente que lo menospreció, todos ellos que lo hacían sentir como una mierda; cuando, en verdad, ellos eran mierdas.
     Cuando volvió a la realidad notó que las pastillas habían quedado esparcidas por el suelo. Él... Él quería vivir y lo iba a hacer, pero no lograría la vida que deseaba rodeado con el tipo de gente que vivía en ese lugar. Así que huyó, cogió todas las cosas de importancia e incluso dinero y caminó hacia la estación de tren. Sacó un boleto, escogiendo el que lo llevaría lo más lejos posible de ese lugar.
     Cuando estuvo en su asiento sonrió pensando que siempre hay una esperanza.