martes, 29 de mayo de 2018

Divagaciones

Ya te fuiste, no me sorprende que lo hayas hecho, pero no esperaba que fueras tan frío al respecto. No comprendo cómo la apasionada persona que, para mí, fue más que mi mundo sea actualmente alguien que parece vacíx. ¿Cuál es la razón de tanto sufrir? ¿Por qué no lo compartiste conmigo? Pensé que las relaciones deben ser un dar y recibir, ya sea lo bueno o lo malo. Con este tipo de preguntas me carcomo la cabeza, incluso sabiendo lo inútil de mi divagar.
Siempre hiciste lo que quisiste pues en eso nos parecemos mucho. Nadie puede controlarte, y menos cuando de tu música se trata, en esos momentos parecías sentir que todo estaba bien, a pesar de saber que no es así, al verte de esa manera sentía que me enamoraba más de vos. Pensándolo bien, fueron pocas las persona por las cuales llegué a sentirme de esa manera.
Tal vez fue la intensidad de nuestros sentimientos que nos hicieron terminar de esta manera; pero no me arrepiento de nada, no creo poder hacerlo aunque lo intentara, no me arrepiento de haberte conocido; incluso en los momentos que lloraba por nuestras, no escasas, peleas, incluso cuando me quedé viendo tu silueta alejándose y dejando atrás todo lo que fue nuestro. No me arrepiento, porque valoro nuestro tiempo juntxs, valoro los pequeños y dulces detalles, porque entre nosotrxs existió algo especial que no creo poder olvidar, y dudo que vos puedas hacerlo.
No voy a negarte que sentí furia ante vos y tu terquedad, ante la situación de mierda, ante el mundo que parecía estar en nuestra contra. Con el tiempo comprendí que no podía forzar las cosas, y menos a vos. Y así continué con mi vida, como vos con la tuya; pasando los días tratando de no recordarte, y fallando en el intento. A mi alma rota le faltaba un pedazo, el que vos te llevaste ese maldito día, pero el saber que la tuya tampoco se encuentra completa me reconforta.
Eramos un desastre juntxs, y seguimos siendo uno separadxs. Y creo que eso es algo que nunca va a cambiar.