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viernes, 12 de mayo de 2017

¡Qué susto!

Salto a un pozo profundo, todo se ve oscuro.
Mis piernas están adormecidas, estoy en el suelo frío y húmedo. (Si no consigo estar afuera de acá me voy a pudrir).
Creo alcanzar una rama que sobresale para conseguir estar de pie, pero no.
Veo una minicueva, alcanzo a ver una luz, repto para conseguir meterme dentro.
Creo caber.
Freno de repente. Creo ver una araña gigante detrás de mí, palidezco, creo que me persigue.
Salto del susto. (¡Mierda!)
Veo a la profesora.
Creo que me estaba hablando.
Yo y mi imaginación...

jueves, 27 de abril de 2017

Algo de amor, cursi y tonto

"Cómo puede ser que no se me ocurra nada. Si antes era medianamente fácil. Esta situación me estaría molestando", pensaba Kin, una chica de unos 16 o 17 años. Estaba mirando a su alrededor, viendo a la gente y el mísero paisaje que se podía apreciar. Se encontraba sentada en la parada del colectivo, frustrada, mirando con enojo la hoja en blanco que sostenía en sus manos.
Aburrida agarró su celular para poder responder un mensaje y de paso mirar la hora.
- Mierda, todavía faltan como cuarenta minutos para tener que entrar a la jodida escuela - dijo en voz alta -. Lo único bueno es que hoy tengo taller literario, aunque también es algo malo porque eso me apura más a terminar, o más bien empezar el texto que debo llevar -. Miró a su alrededor. "Menos mal que no hay nadie cerca mío, si no pensarían que estoy loca hablando sola", río.
Distraída, con su mirada dirigida al cielo, Kin no se percató de que alguien se había sentado a su lado.
Cuando salió de sus pensamientos sintió un par de ojos que la observaban; giró suavemente su rostro hacia su derecha, donde se encontraba ese alguien que la miraba. Cruzaron miradas, pero solo un segundo pasó hasta que Kin giró el rostro avergonzada. "Esto es bonito pero incómodo", pensó. Volvió a girar su rostro y lo único que vio fue la cabeza de su "acompañante" que giraba hacia ella y sonreía. "¿Este chico me está sonriendo a mí?" Lo miró algo sorprendida, iba a decir algo pero él fue más rápido: se levantó y solo pudo escuchar un "que tengas un buen día" mientras subía al colectivo. "¿Qué acaba de pasar?"
Se quedó ahí con las palabras en la boca y los ojos bien abiertos, tratando de entender qué coño había pasado hacía segundos.
Ya era hora de ir al tonto colegio, así que de mala gana Kin se levantó de donde estaba y se dirigió hacia allá.
En el camino de la parada al colegio, seguía pensando en lo ocurrido.
Cuando llegó a su aula, tuvo una idea: "Ya sé de qué puede tratar la historia, aunque es muy diferente a lo que acostumbro escribir, ya que por lo general cuento cosas que tengan que ver con la idiotez y la maldad del humano; hablo de cuánto los odio; o cuento cosas fantásticas, irreales... Pero, bueno, no creo que sea tan difícil escribir algo que tenga amor, sea cursi y sea tonto a la vez".

viernes, 17 de junio de 2016

Hoy jueves...

Hoy jueves 14 del 2016 he vuelto a encontrarme a otro animal muerto en el camino. Era un perro, bah, un cachorro, de pelaje blanco con algunas manchas café.
Es la cuarta vez que encuentro animales muertos en estos primeros días de la semana, lo más triste es que se ve que los hicieron sufrir. Los encuentro todos lastimados, con golpes, cortaduras, marcas que demuestran haber sido brutalmente asesinados. Cómo odio a la gente que hace este tipo de cosas, me dan tanto asco.
Todavía no entiendo cómo es que existen seres humanos así, con esta mentalidad, acaso creen que los animales son objetos con los cuales pueden divertirse.
¡No son así las cosas! (Maldita sea)
Ojalá hubiera justicia, pero no la hay, ni se preocupan por este tipo de temas, si tuviera la fuerza, la valentía para poder vengarlos, les haría sentir el dolor que les produjeron a ellos, los animales.
Agarro al perro y empiezo a caminar por la pradera buscando un lindo lugar donde poder enterrarlo, para que pueda descansar en paz.
Me manché toda la remera con su sangre pero no me da asco, como le daría a la mayoría de la gente.
A mí me produce ganas de llorar. Llorar por él, por todos los animales que matan por diversión, llorar por la existencia de gente estúpida, gente ignorante, sin corazón.
No aguanto más y me largo a llorar.
Cuando ya estoy más tranquila empiezo a cavar, con mis manos, el lugar donde voy a poner al perro. Lo coloco ahí y lo tapo, de paso le dejo una flor bellísima que encontré por ahí.
Me levanto y comienzo a caminar dirigiéndome a los entierros que hice anteriormente, dejándoles flores. Mientras lo hago, en mí crece el odio que siento por la raza humana. Cada vez crece más y más pero no puedo hacer nada, solo soy un niño, un niño de diez años.

viernes, 10 de junio de 2016

Historia de un hombre, un halcón y dos ojos

Si de verdad anhelas tanto ese poder, escucha.
Ve al cementerio y busca la tumba de tu mejor amigo y dile lo que sientes por él, pero al revés. Si lo haces bien, entonces se abrirá un portal que te llevará a donde necesites ir para conseguirlo. Cuando entres verás que aparecerás en un pasillo que parece que no tiene fin.
Tú solo camina hacia adelante sin detenerte.
Podrás sentir el espíritu de tu amigo preguntándote por qué. ¿Por qué carajos estás haciendo eso? ¿Por qué lo mataste? ¿Por qué tanto para conseguir aquello?
Te sentirás culpable y querrás asesinarte, pero tu ego, tu avaricia harán que sigas adelante. Comenzarás a correr porque el miedo empezará a atraparte.
Tu amigo se convertirá en un halcón para poder seguirte el paso.
Sentirás cómo sus ojos están clavados en ti.
Sentirás su dolor. Pero seguirás adelante.
De repente comenzarás a sentir cómo cuchillas atravesarán tu cuerpo. Sentirás un dolor tan tremendo que trastabillarás pero seguirás porque ya estarás llegando a tu destino.
Una luz te cegará po9r un momento; eso significará que ya has llegdo.
El último paso que tendrás que cumplir si es que quieres la inmortalidad será borrar tu memoria, no recordarás nada, solo andarás por ahí sin saber quién eres, solo una cosa recordarás y será todo lo que has hecho para poder conseguir la maldita inmortalidad. Y vivirás con eso toda tu perra vida.