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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Ella

De lo alto del acantilado miré hacia abajo y lo único que veo es el mar.
—¿Por qué tengo tanto miedo? —me dije— solo vine acá para darme un chapuzón y poder respirar un rato.
Me acerco un poco más y de pie al borde, tomo impulso y salto. No me da tiempo a reaccionar y todo pasa muy rápido: mi cuerpo choca contra el agua y empiezo a moverme para poder nadar, nado y nado hasta llegar a la orilla.
Salgo empapada de pies a cabeza y empiezo a caminar, entre los árboles del bosque escucho de repente un ruido y pálida de miedo me giro pero no hay nadie así que sigo caminando.
Me muevo al compás del viento para poder llegar a casa, pero otro ruido me detiene. Me giro otra vez y me encuentro con una chica de vestido blanco, con la cabeza pálida y algunos mechones en la cara. Veo que da un paso y sin más, empiezo a correr fuera de sí, mis palpitaciones suben de nivel y siento que no doy más, pero sigo corriendo hasta que me doy cuenta de que la pierdo de vista.
Después de un rato empiezo a caminar despacio hasta que la veo de vuelta, y esta vez soy yo la que empieza a correr tras ella. Corro y corro hasta que no la veo más y sigo mi camino hasta que veo mi casa. Cuando llegó a la entrada, me doy la vuelta y es ella.
—¿Qué quieres de mí? —dije sin más.
La escucho reírse y por fin se aleja, todo se partió en dos al darme cuenta de que su risa era la misma que la mía, esa chica tenía que ser yo.
Entonces, ¿a quién estuve corriendo todo este tiempo?

miércoles, 6 de agosto de 2025

Bajo el mar

- Pero, señorita, sus piernas le van a servir para poder salir a la superficie y conquistar al príncipe.

- Sí, ya sé. Pero, como le estoy diciendo, con mi voz le alcanza, no necesito unas piernas.

- ¿Está segura, señorita? - Me dijo con voz preocupada.

- Sí, muy segura, ya tengo planeado mi plan, no se preocupe - le dije, segura.

Salí nadando rápidamente de su cueva, subí nadando hacia la superficie, y me apoyé sobre una roca, cerca de la orilla, a esperar a que el príncipe apareciera. Al cabo de un rato, veo al príncipe caminar descalzo por la arena, acompañado de su perro; los miro fijamente y me preparo para saltar al mar, para después empezar a acercarme.

Siento cómo mis cuerdas vocales se aflojan y mi canto suena, hermoso, dulce y melancólico al mismo tiempo. Como ya lo esperaba, el príncipe gira inmediatamente la cabeza y sus ojos quedan fijos en mí; veo cómo se empieza a acercar lentamente y su perro sale despavorido, mi voz cobra más fuerza y él se empieza a acercar más y más; hasta que, cuando lo tengo suficientemente cerca, con el agua al torso, agarro su cuello y lo meto abajo del mar para poder ahogarlo. Veo cómo poco a poco pierde fuerza y su último respiro sale de sus labios. Listo, mi trabajo está hecho, ahora a comer.

miércoles, 25 de junio de 2025

Corran por sus vidas

Esta ciudad será destruida en miles de pedazos, no habrá quién se salve, personas y animales ya no existirán, yo les recomiendo que desde ahora reúnan sus suministros porque cuando el ave de color rojo pase por estos cielos ya va a ser demasiado tarde, agarren lo que más aman y huyan porque si no todos ustedes serán cenizas. 
Lo que se acerca es algo que no se ha visto antes, una monstruosidad hecha de metal. Con ojos rojos e inteligencia suprema pasará por esta hermosa ciudad a destruir todo a su paso y después no dejará rastro.
Los que sobrevivan serán honrados por el infierno que van a sufrir y los que no, descansarán en paz, así que prepárense para correr por sus vidas.