- Hola, ¿me escucha? Cálmese, por favor. Baje la bobina, no diré nada, lo daré como apto y me iré, pero por favor no me haga nada - rogué sollozando. En este momento me arrepiento de haber decidido ser capacitador y no arquitecto como quiso mi padre. Un capacitador se encarga de dictaminar si alguien es apto o no para trabajar en determinado lugar. Parecía un trabajo fácil y seguro. Pero algunas personas son capaces de hacer de todo para que no les quiten el trabajo. Y con algunas personas me refiero al hombre que tengo frente a mí que sostiene una bobina llena de sangre mientras me mira sin el menor remordimiento.