viernes, 5 de mayo de 2017

Madrugada gris

Saltaría al cielo,
imaginándome un mar,
perseguiría las estrellas,
como siempre.
Aquella bella y larga lágrima
adormecía tu felicidad,
y lentamente
palidecía todo a tu alrededor.
Río de decepciones,
montaña de espantos,
fruto del alma,
pudriste en mí
todo lo que creía,
como una bacteria,
que repta por las paredes
de mi pensamiento.
Creí alcanzar mis sueños,
creí meter los obstáculos en la basura,
el sinfin de trabas que me frenaban
a imaginar un mundo con vos,
estar juntos, viendo al sol caer.