lunes, 18 de septiembre de 2017

Chica de oro

Este es un día.
Esto se siente como un sueño. Uno malo, tipo pesadilla.
No es fatal, pero se siente feo. Es como que por cada acción nuestra, hay una palabra menos en su boca. Como si se alejara cada vez más, borrosa a mi vista, deslumbrante ante los demás. No se si entienden. Es difícil de explicar. Bah, es difícil sin llorar, sin sufrir, sin sentir algo.
Se la ve desde la acera contraria riendo, disfrutando. Se ve que nuestra presencia no le es útil.

Este es otro día.
Su cara es azul. Azul tristeza, de manera metafórica. No es feliz, se le nota. Por más que intente y piense que tiene encantado al curso, no es así.
Sólo proyecta lo que quiere, y no quién es.
Sólo proyecta lo que otros prefieren ver, no lo que ella ama ser. Tal vez, remotamente tal vez,algún día el cielo azul la reconozca. Tal vez la sienta, tal vez vea que sí, es ella.
Cambiada. Rota. Azul, pero ella. La luz como mil antorchas iluminará su cara, y la verá a través de esa máscara social.
Esa máscara asquerosa, que solo a aquellos carentes de sentimientos y realidad, que sólo a aquellos hipócritas podrá engañar.
Pero no a nosotros. Inapelablemente, así será. Otros se comerán el cuento, y, con el tiempo, la comerán a ella.
Hasta que no quede nada auténtico,
hasta que lo único que le quedará será su máscara, sus tristes, casi acalladas lágrimas, y el vaso de una joda de ayer.