La verdad, no.
Dejame, te explico el por qué de esto. El por qué de hacer lo prometido cuando no tenemos a nadie corriéndonos si no cumplimos. El por qué nos quedamos con suficiente cuando esto muchas veces no es ni un tercio de lo que necesitamos. El por qué creer en un gran final cuando muchas veces esto no hace más que dormirnos y prohibirnos vivir el momento. El por qué creemos en una realidad que nos condiciona a vivir así nomás, pendientes de todo y a la vez atentos a nada. El por qué de las peleas sin razón porque no importa si son ingleses o no, si están felices o no. No importa si son como vos o no, si tienen metas y aspiraciones o no. Las peleas no tienen sentido. Y cuando ya pasan a un plano secundario y dejan de importar, te das cuenta de que de todo es o ya nada quedó.
miércoles, 4 de octubre de 2017
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