Ya se apagó, nuestro amor se apagó.
Cinco años de casados tan suaves como algodón, terminaron siendo lo peor.
Cuando más pensé que me amaba era cuando menos lo hacía.
Saber que era todo una mentira me hace sentir dolor de barriga.
Ninguno de los dos lo sentía, pero algo siempre había.
Entonces lo decidí. Me iría.
Pero nunca lo hacía.
Y así fue como nuestro amor murió, y yo también.
Quedarán mis recuerdos en las vías el tren.