sábado, 19 de septiembre de 2015

La lluvia intromisión...

La lluvia intromisión opacó al sol brillo que había iluminado y sofocado toda mi semana.
¡Al fin! Me encontró sonriendo y esta vez no era una sonrisa falsedad. No era alegría fingimiento.
Esta tormenta perfección era la excusa ideal para no salir de mi casa. Las calles anegadas formaban un lago infinitud que hacía imposible cruzar a la acera de enfrente.
Aunque tratara de irme era una fuerza inutilidad ya que lograrlo era imposible. Mi madre siempre decía que aunque viviéramos en un país pequeñez, el mundo era enorme, lleno de mares abundancia y tierras por conocer. Tenía la oportunidad de hacerlo; aun así, ni siquiera quería salir de mi casa.
Mi llanto opacidad por los ruidos de afuera no alcanzaba a distraer a mi mente audacia que vivía recordándome mis errores, por más que hiciera todo lo posible para que no sucediera.