sábado, 18 de noviembre de 2017

Mi vida de película

Sonó el despertador anunciando la hora de despertarse; Susana se levantó y se hizo su té con leche como era habitual de todas las tardes mientras veía en la televisión a Chris Evans. Suspiró ensoñadoramente al ver al amor de su vida mientras colgaba entre el edificio y un helicóptero. Chispitas maulló exigiendo su atención, refunfuñando Susana fue a buscar el mameluco favorito de su gato. Sorprendida quedó cuando vio que la pequeña prenda se había encogido aun más. Chispitas la veía fijamente como si lo hubiese engañado, para que la perdonara le llevó su tazón con leche. Todo esto fue para que se volviera a ver tranquila la película. La casa se llenó de una luz encandilante. Tan pronto como vino se fue. Solo la pantalla quedó iluminada y Chris Evans la estaba mirando fijamente.
Susanta tuvo una urgencia de ir al baño a hacer caca de la emoción; trató de apurarse, no se quería perder este momento. Y no lo hizo, ahí estaba el guapo actor comiendo un delicioso churro bañado en chocolate y le ofreció uno a ella, quien sin un ápice de duda lo aceptó.
Así quedó esa casa, toda oscura salvo la televisón donde se puede apreciar a una señora de mediana edad con un hombre atractivo, ambos enamorados comiendo churros.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ruleta rusa II

Sonó el despertador.
Estiré lentamente mis pies de jubilada, rozando lentamente las frías sábanas blancas.
Esperé hasta que el despertador dejara de sonar y se aplazara cinco minutos más, porque, seamos sinceros, estaba demasiado lejos para mi ánimo matutino.
Pero la alarma no cesaba,  y el poco amor que le tenía a la fría mañana de invierno murió en ese instante.
Fue cuando me harté y tomé lo primero que encontré de debajo de mi cama.
Sentí cómo mis dedos tocaban una tela suave. Mi mameluco para dormir. Lo así fuertemente y con toda mi furia matutina lo arrojé hacia el infierno incesante que no paraba de sonar.
Pero fui engañado, y esa tela tan sedosa y peludita no era lo que yo creía.
Miré mi mano.
Una extraña leche blanquecina supuraba de dos profundos orificios que atravesaban mi palma.
Corrí rápidamente las cortinas de mi habitación para que la luz penetrara un poco en el lúgubre monoambiente de dos por dos.
Sin embargo, me arrepentí inmediatamente al ver lo destrozado que estaba el departamento.
La caca estaba por todas partes.
En la cocina.
Chorreando de mis calzones.
Sobre los churros.
Sobre el gato.
En todos lados menos en el inodoro.
Uff, la fiesta había estado dura.
Cerré las cortinas, no sin antes limpiar un poco mi cuerpo con la tela.
Para ver eso mejor no veía nada.
Antes de que el último rayo de sol se extinguiera tras las oscuras ventanas, me miré al espejo que tenía enfrente mío.
Aprecié cómo ese destello final de luz rebotaba en el vidrio y alumbraba mis ojos rojos.
Esperen...
¿Rojos?

jueves, 16 de noviembre de 2017

Ruleta rusa I

Sonó el despertador. Me desperté en la habitación. No quería despertar a Fabián. Tenía que irme a trabajar, así que con ternura y suavidad toqué su cabello y le di un beso en la frente.
El amor que sentíamos era intenso y no pararía nunca, pero ese día todo iba a cambiar repentinamente y no lo sabía.
- Eu, te quiero, cariño.
Se había despertado. Era tan tierno verlo entredormido en la cama después de hacer el amor. Me terminé de cambiar y salí a la calle. Pasé por una tienda donde vendían mamelucos para bebés y pensé en ese niño que habíamos perdido.
¿Alguna vez tendríamos la posibilidad de formar una familia? Después de mi jornada volví del trabajo y me encontré con una nota de Fabián en la heladera. "Encontrémonos en la plaza de la esquina, tengo algo que mostrarte".
Fui a la plaza y me di cuenta del engaño porque no tenía nada para mostrarme. Solo nos pusimos a hablar y decidimos ir a tomar un café con leche. Después nos dirigimos al departamento, y al prender la luz, me mostró una torta con un estuche pequeño donde yacía un anillo.
- Belén, hemos pasado por mucho juntos y me parece que es tiempo de preguntártelo: ¿quieres casarte conmigo?
Acepté con lágrimas en los ojos de la emoción y, de la nada, empezamos a escuchar un maullido de un gato. Estaba en el marco de la ventana, solitario. Decidimos aceptarlo en nuestro hogar y llamarlo "caca" por un dios egipcio llamado así. Apagamos la luz y nos fuimos a dormir con nuestro nuevo integrante de la familia. Habíamos decidido ir mañana de noche a la playa y comprar churros para celebrar nuestro compromiso. Solo nosotros, bajo la noche estrellada.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Circulado III

Había empezado a leer la novela unos días antes. Al empezarla me pareció una historia encantadora, llena de magia. Hoy, la misma novela tiene un aire tétrico en sus palabras, ese entorno fantástico se convirtió en un ambiente macabro, lleno de suspenso. Tal vez era yo; entré a ver distintas opiniones en internet. O tal vez era mi vida y los giros que había tomado en estos últimos días. Donde ya no me sentía yo. Era como un ente aparte que veía mi vida desde una tercera persona.
Veía las mañanas en tercera persona, veía las preguntas en tercera persona, veía las peleas en tercera persona, veía cómo, sin mirarse ya, atados rígidamente a las tareas que los esperaban, se separaron en la puerta de la cabaña, en tercera persona.
Los observaba.
Me acerqué a la cabaña, y ahí yacía, junto con un hacha, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Circulado II

Había empezado a leer la novela unos días antes, cuando no tenía idea de lo que me esperaba, cuando no tenía idea de lo que estaba por venir.
Seguía con mi rutina día a día, me levantaba, me lavaba los dientes, me cambiaba, salía a trabajar, compraba un café de camino, en el viaje avanzaba unas hojas, subrayaba las frases más interesantes, entraba a trabajar, y continuaba con el resto de mis días. Aburrido. Vacío.
Hasta que volvía a casa, y la veía ahí. Deslumbrante como la copa del mundial del '96. Ah, no, pará, esa no la ganamos. Bueno, no importa.
La veo y me encanta.
La toco y me vuelvo loco.
Agarro la novela.
La abro, y me adentro de vuelta en la historia.
"Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña".
Ay, Christian se iba a ir a hacer cosas chanchas con Anastasia. Qué vergüenza.
Dejé el libro y suspiré.
Me gustaría un amor así.
Volví a abrirlo. Me puse a imaginar un amor como aquel, dejando que cayera mi cabeza en el sillón leyendo la novela.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Circulado I

Había empezado a leer la novela unos días antes. ¿Le gustaba? Para nada. Era de esas novelas que son puras palabras sin sentido, puestas ahí para rellenar ese manojo de hojas gigante. Pero tenía que hacerlo.
Quería tener algo en común con él, gustarle de alguna forma, o interesarle de otra, así podrían charlar por horas y horas de ese tema en especial.
Así, solo le hablaría y la vería a ella. A ella solita, otra vez, por horas, horas y más horas.
Fue entonces que empezaron a ocurrir cosas extrañas. En el pueblo apareció un cadáver no identificado de una niña. Y ese mismo día desapareció la hermana de él, de Agustín. A los pocos días se logró saber que era el cuerpo de su hermana pequeña, Ana. Lleno de impotencia fue al departamento de policía y decidió asesinar al posible culpable. Me pidió ayuda y así fui a acompañarlo hasta la casa del posible asesino. Nos concentramos en nuestra división de tareas. Sin mirarnos ya, atados rígidamente a la tarea que nos esperaba, nos separamos en la puerta de la cabaña.
Fue una sorpresa para nosotros cuando, al entrar a la casa, esta estaba vacía. Una leve luz asomaba al pasillo y un leve sonido le acompañaba. Los dos avanzamos sigilosamente hacia aquella misteriosa puerta. Ambos palidecimos ante lo que vimos: sangre iluminando la habitación, la televisión encendida y la cabeza decapitada del hombre en el sillón leyendo una novela.

viernes, 6 de octubre de 2017

Lluvia

Está lloviendo en Buenos Aires.
Paraguas y gruñidos.
                            Techitos y sonrisas.

Botas de lluvia y charquitos.
                             Zapatillas y barro.

Calmado escuchando música clásica.
                             Corriendo al compás de Bon Jovi.

Tres calles.
                   Dos calles.
                                      Una calle.
                                                        Pum

Encuentro.

Está lloviendo en Buenos Aires pero
para mí ya salió el sol.

jueves, 5 de octubre de 2017

El intrigante secreto de la muchacha y su tatuaje

Todos escondemos un secreto. (O eso decía mamá). Un algo que no queremos decir. Y ella no es la excepción.
Estaba en su mente todo el tiempo. Amaba a aquella semilla que deseaba ocultar: sabía que aquel fruto futuro no sería querido en el Edén. Pero deseaba cuidar ese árbol aunque no creciera en tierra prohibida y fértil.
Deseaba mantener aquello en secreto. La escuché decírselo a su tía. Le pedía ayuda y compañía en la tierra infértil. Ella la ayudó a regar aquel árbol como también aquel otro jardinero preocupado por el florecimiento de tal belleza. Lo observaron crecer por dos meses, cuando de repente, sentí cómo mis raíces se marchitaban. No pude respirar más. No la pude oir más... ni siquiera la sentía. Todo se había apagado y lo único que escuché fue el llanto a distancia de una bella pero marchita flor que no volvería a ser la misma después de aquel tatuaje.

miércoles, 4 de octubre de 2017

La verdad, no...

La verdad, no.
Dejame, te explico el por qué de esto. El por qué de hacer lo prometido cuando no tenemos a nadie corriéndonos si no cumplimos. El por qué nos quedamos con suficiente cuando esto muchas veces no es ni un tercio de lo que necesitamos. El por qué creer en un gran final cuando muchas veces esto no hace más que dormirnos y prohibirnos vivir el momento. El por qué creemos en una realidad que nos condiciona a vivir así nomás, pendientes de todo y a la vez atentos a nada. El por qué de las peleas sin razón porque no importa si son ingleses o no, si están felices o no. No importa si son como vos o no, si tienen metas y aspiraciones o no. Las peleas no tienen sentido. Y cuando ya pasan a un plano secundario y dejan de importar, te das cuenta de que de todo es o ya nada quedó.

martes, 3 de octubre de 2017

Discutimos anoche

Discutimos anoche.
Entre lágrimas pedí perdón.
No debí haber hecho tal cosa.
Adrián no se lo merecía.
Ante esta situación sucedió esto.

Tengo su cuerpo. Oí música melancólica todo el día de hoy. Ya me puse a desarmar las cajas repletas de fotos sabiendo que no hay vuelta atrás. Sabiendo que todo acabó.

No puedo parar de sentirme y actuar como él. Lo que me encantaría volver atrás las cosas. Seguramente él se debe sentir peor porque dejé la remera de Marcos en la pieza con un peluche que me había regalado. Ojalá esté bien...

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Discutimos anoche.
Entre lágrimas dije que me dolió.
Obviamente no debió haber hecho tal cosa.
Ante esta situación no sabía cómo actuar.
Recuerdo cuando estaba todo bien y de la nada esto sucedió.

Estoy en su pieza, con su cuerpo. Oso de peluche en su escritorio. Otra remera en su cuarto. Otro corazón roto para su colección. No puedo parar de actuar como ella, hablo con ese tal Marcos, lo veo en el trabajo, lo tengo que besar.

Todo esto es una tortura pero se que todo será mejor mañana...

lunes, 2 de octubre de 2017

El intrigante secreto de mi bebé y su tatuaje

Parí el 3 de abril en un hospital de La Matanza.
Mi bebé nació sano, pesando lo necesario.
Era otoño.
El bebé no lloraba.
Era calmado.
El bebé me miraba con sus grandes ojos marrones.
El bebé lo sabía.
Le puse música al bebé.
Miraba el techo.
Me acosté y lo sentí.
El bebé también.
El bebé lloraba.
¿Sentía el mismo dolor que yo?
Espero que no.
Las hojas caían.
El bebé se calmaba.
Vi cómo un pequeño tatuaje se le empezaba a formar en el antebrazo.
El mismo tatuaje que había desaparecido de mi piel.
Morí el 3 de abril en un hospital de La Matanza.
Y aunque este mundo lo dejé sin pena ni gloria, sé que mi legado va a continuar.
De generación en generación.
Y así cumplir su prueba final.
Sobrevivir.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Do not open

Ahí estaba ella.
Ella era un desastre...
Podía provocar un terremoto donde vaya.
Cualquier cosa puede desatar su carácter.
Porque era así, todo provocaba un huracán.
Ella vivía con los recuerdos latentes en su cabeza.
Y eso la consumía.
Y eso la destrozaba,
lentamente.
Pero así era ella,
un desastre original
sin principio ni final.
Era creativa.
Y solo escribía.
Y escribía.
También se pintaba
a sí misma,
de a ratos.
Cambiaba los colores
a cada rato.
Porque ninguno le convencía.
Colores fuertes. Colores claros.
Era cambiante (como habrán notado).
Sí. No. Sí. No. No sé...
Nunca estaba segura de sí misma.
Porque tenía una pésima autoestima.
Si una persona se dice a sí misma
desastre, no hay mucho que explicar.
Para olvidarse de eso,
se envolvía en historias que otros cuentan
pero nada podía decir de las que cuenta ella.
Vivía con fantasmas dle pasado.
Caminaba por ahí con ellos al lado.
Por un momento
quiso hundirse en el mar,
pero logró salir a nadar.
Sus alas estaban rotas.
Pero tú no lo supiste notar.
Porque ella era fuerte.
Y tenía ese pie que pisaba fuerte.
No se rendía. Dios, ella no se rendía.
Y con la música ella iba y venía.
Ella era imparable. Un desastre imparable.
Era yo.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Renovarse

Renovarse es necesario
más cuando lo hacés improvisado.
Liberarse es imprescindible
más cuando tu mente te lo pide.
Dejar atrás lo tóxico es genial
porque al fin y al cabo sentís que volás.
Cuando la incomodidad afecta tu forma de ser
entendés que es necesario cambiar de una vez.
Y cuando te das cuenta de que el pasado ya fue
es cuando comenzás a armar tu futuro a fe.
Siempre pensando que
si no hubiera sido necesario
esto nunca habría pasado.

martes, 26 de septiembre de 2017

Poema de las 2 a.m.

Y nos quedamos así
abrazados
hasta que tu mundo
y mi mundo
se fusionaron
creando un
nuevo mundo
donde nosotros
éramos el
centro
lo éramos
todo.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El "amor"

La serpiente avanza lentamente, sin embargo, nunca llega, lejos, lejos, siempre lejos, aunque no te muevas nunca llega.
Las ideas invaden tu mente una tras otra; nunca buenas, todas inútiles, llenan tu cabeza para nada, peleando por ponerse una delante de la otra, como si hubiera un foco que las iluminara.
Tratás de pararlas, es más difícil de lo que parece.
Construís una barrera.
Silencio y una eterna oscuridad es todo lo que queda.
La nada, un vacío sin fin.
Un siseo resuena en tu oído; no sabés cuándo; pero la serpiente sube a tu mente, traspasa el muro sin esfuerzo alguno.
Comienza a infectar todos los rincones sin llegar a un final.
No escapás o te resistís, dejás que tu cabeza se siga corrompiendo.
La serpiente se vuelve cada vez más parte de vos.
No sabés dónde terminás vos y dónde comienza ella.
Ambos sienten cierta exaltación ante esto.
Un cambio. Algo nuevo.
"Mamá me lo advirtió", recordás todas las veces que la ignoraste.
Ya no te daba igual, es un cambio que exige ser reconocido.
Nadie te advirtió lo suficiente.
Nadie te informó el cómo te afectaría.
Fue como un huracán para el que no estabas preparado.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Chica de oro

Este es un día.
Esto se siente como un sueño. Uno malo, tipo pesadilla.
No es fatal, pero se siente feo. Es como que por cada acción nuestra, hay una palabra menos en su boca. Como si se alejara cada vez más, borrosa a mi vista, deslumbrante ante los demás. No se si entienden. Es difícil de explicar. Bah, es difícil sin llorar, sin sufrir, sin sentir algo.
Se la ve desde la acera contraria riendo, disfrutando. Se ve que nuestra presencia no le es útil.

Este es otro día.
Su cara es azul. Azul tristeza, de manera metafórica. No es feliz, se le nota. Por más que intente y piense que tiene encantado al curso, no es así.
Sólo proyecta lo que quiere, y no quién es.
Sólo proyecta lo que otros prefieren ver, no lo que ella ama ser. Tal vez, remotamente tal vez,algún día el cielo azul la reconozca. Tal vez la sienta, tal vez vea que sí, es ella.
Cambiada. Rota. Azul, pero ella. La luz como mil antorchas iluminará su cara, y la verá a través de esa máscara social.
Esa máscara asquerosa, que solo a aquellos carentes de sentimientos y realidad, que sólo a aquellos hipócritas podrá engañar.
Pero no a nosotros. Inapelablemente, así será. Otros se comerán el cuento, y, con el tiempo, la comerán a ella.
Hasta que no quede nada auténtico,
hasta que lo único que le quedará será su máscara, sus tristes, casi acalladas lágrimas, y el vaso de una joda de ayer.

viernes, 25 de agosto de 2017

Crisis

Podría estar en crisis pronto. Una gran crisis. Una que nadie quiere ver.
Horacio y Gaspar incluso en cualquier momento saldrían disparados por las ventanas si no alcanzaran ya su prenda, o al menos, encontraran los materiales necesarios.
Cachorritos.
Ella querrá cachorritos.
Perfectos, blancos con pequeñas manchitas. ¡Ay! Serán tan finos, se verían excelente en su piel de porcelana, y tambien en su armario lleno de prendas de marca.
Por eso, sí. Necesitarán cachorritos. Su pelaje será más suave, más top.
Ella estará feliz.
Sacará su pitillo de metal dorado y fumará feliz.
Acomodará sus blancos mechones detrás de su oreja, y sonreirá con placer.
Después de todo, tendrá su capucha de piel de cachorro.

jueves, 24 de agosto de 2017

Otro final

Y finalmente, el magma del centro de la Tierra ascenderá;
explotarán los volcanes,
se calcinarán las selvas,
arderán los océanos,
se esfumarán los animales en una nube de cenizas.

El gato negro del baldío ya no maullará rogando por atención y comida,
porque solo será un recuerdo.

Las ciudades serán tristes esqueletos
de los pocos edificios que quedarán en pie.

Y en medio de la catástrofe, las lágrimas de una joven no caerán
por su muerte.
Ni llorará por el final de la vida
del planeta.

Mientras el mundo se incinere con el fuego de sus entrañas,
Sinala llorará por todos aquellos libros que no habrá podido leer.

sábado, 10 de junio de 2017

Razones del tiempo

Ya se apagó, pero no te diste cuenta; porque si lo hubieras hecho me habrías dado alguna señal. Pero no, ni un leve sonido se escuchó. Cinco años pasaron y seguís siendo el mismo; bueno, no exactamente; eventualmente la gente cambia pero vos cambiaste menos que los demás, tu "casi todo" sigue igual, es el "casi" el cual me intriga y a la vez intimida esa nueva parte tuya que desconozco y que no me dejás investigar. Cuando sonreís me siento desnuda y tal vez lo diga un poco de manera literal; todavía no entiendo cómo, después de tanto tiempo, me sigue afectando igual; en cambio vos parecés cada vez más indiferente a las cosas que llamabas "mis" encantos, me parece injusto, la verdad, pero algo que el tiempo me enseñó es que así es la vida.
Saber sobre tu día a día me parece inimaginable, mientras que para vos debe ser algo normal el no saber de mí, esto hace que los días sean grises y largos. Ninguno de los dos nos damos cuenta de cómo afectamos el uno al otro, lo sé; pero me sigue pareciendo que todo lo hacés a propósito esperando que yo reaccione a tus acciones.
Entonces sonreís y yo no sé qué hacer, no quería ver nunca más esa expresión en tu cara, es una pena, la verdad, que lo que una vez me hizo feliz ahora me dé repulsión. ¿Quedarán así estos sentimientos inamovibles en este lugar ya apagado que es mi corazón?

viernes, 9 de junio de 2017

Rebobinar

Ya se apagó.
Cinco Wendys hicieron falta para sacarle su luz.
Cuando la última campanada sonó, tocando el fin de la noche, marcando el fin de la quinta Wendy, supimos que era su tiempo.
Saber si ésta sería la última era difícil de todos modos.
Ninguno de sus pies, ni manos se movieron...estaba tiesa, inconsciente, sin una pizca de su brillo.
Entonces ahí había quedado, la gran amiga de Peter Pan, apagada por su propia envidia, vanidad y sus irremediables celos.
Quedarán sin embargo pocos minutos para llorar; el joven niño vuelve a resetear el tiempo para regresar a Wendy a la vida, repitiéndose nunca jamás, mientras vuelve a armar su falsa inocencia y repasar su bienvenida otra vez.

jueves, 8 de junio de 2017

Vacío

Ya se apagó mi emoción.
Cinco vidas podría esperarte, pero en la cuarta ya me habías dejado.
Cuando te vi pensé que eras la persona indicada, pero parece que terminaste siendo otra casualidad.
Saber es poder, dicen por ahí. Ninguno de los dos tenía el poder de saber amar.
Entonces, ¿Qué nos queda si no hay más amor?
Quedarán los recuerdos, las cosas, los abrazos, las caricias, pero el amor se habrá desvanecido, y ya nada volvería a ser como antes.

viernes, 19 de mayo de 2017

Te ronda un mosquito

Me contaste un millón de cosas,
algo daba vueltas en vos.
Explotó un mar de dudas
en aquel río calmo
que llamabas mente.
Tenías tan pocas expectativas,
la noche cayó.
Respiraban el mismo sentimiento,
pero el cielo no te dejó ver,
sentir,
creer.
Era tan mágico, pero,
¿cómo creer en la magia
si la vida son puras ilusiones?
Te vi inquieto, corazón,
la duda te encerraba,
y movías las manos,
como si algo molestara.
Te ronda un mosquito
llamado amor.
Ese que te da y te quita
tan rápido como puede,
tan rápido como quiere.
Y en el silencio de la noche,
ella te dio vida,
te devolvió las esperanzas,
te devolvió la luz.
Volviste a creer,
en unos ojos
que vieron un mundo en vos,
en lo que podría ser,
y en lo que será.

viernes, 12 de mayo de 2017

¡Qué susto!

Salto a un pozo profundo, todo se ve oscuro.
Mis piernas están adormecidas, estoy en el suelo frío y húmedo. (Si no consigo estar afuera de acá me voy a pudrir).
Creo alcanzar una rama que sobresale para conseguir estar de pie, pero no.
Veo una minicueva, alcanzo a ver una luz, repto para conseguir meterme dentro.
Creo caber.
Freno de repente. Creo ver una araña gigante detrás de mí, palidezco, creo que me persigue.
Salto del susto. (¡Mierda!)
Veo a la profesora.
Creo que me estaba hablando.
Yo y mi imaginación...

miércoles, 10 de mayo de 2017

Interferencia

Soltá. Dale, Martín, frenala, imbécil.
Basta, me pudrís, flaco.
Dejá de perseguirme, no te quiero ver más.
No quiero estar con vos.
Uh loco, siempre perseguido vos. No tengo nada con Lucas, no sé qué te metés en la cabeza.
¿Qué querés conseguir con esto?
Frená, nene, me duele.
Dejá de meterte en todo.
Basta, me estás lastimando.
Soltame. Voy a llamar a la policía.
Me adormezco. ¿Qué me pusiste en el vaso?
Bast...

domingo, 7 de mayo de 2017

Verde hielo

Y ahí lo vio. Soltándose en la pista de hielo, persiguiendo su sueño.
Su piel palidecía con cada reflejo del suelo, y su maldad se pudría con cada giro que conseguía alcanzar exitosamente.
Lo imaginaba como algo idílico, pero cuanto más lo veía, más creía otra cosa.
Sus ojos verdes lo adormecieron.
Sus ojos verdes reptaron por su cuerpo, metiéndose en lo más profundo de su alma.
Sus ojos verdes lo...
No creía frenar.
Esos ojos verdes estaban pudriéndolo.
Palideciéndolo.
Persiguiéndolo.
No creía frenar.

sábado, 6 de mayo de 2017

Me perseguía...

Me perseguía su figura.
Sus ojos.
Su sonrisa.
Sus labios.
Nunca imaginé que después de tanto tiempo,
tantas idas y vueltas,
tantos ir y venir de la vida, alguna vez hubiese conseguido verla de nuevo.
Pero ahí estaba.
Más hermosa y delicada que de costumbre.
Su escultural cuerpo palidecía volviéndose uno con la nieve que estaba a su alrededor.
Mi mente se adormeció de tal manera que pocos pensamientos reptaban hasta mi subconciente.
Aun así, todavía en este estado de somnolencia, salté al auto aparcado a un costado del camino y pisé a fondo el acelerador, no sin antes frenar para verla una última vez, tan calmada como siempre.
Ya no me perseguía su figura.
Sus labios.
Su sonrisa.
Sus ojos.
Su cadáver.

viernes, 5 de mayo de 2017

Madrugada gris

Saltaría al cielo,
imaginándome un mar,
perseguiría las estrellas,
como siempre.
Aquella bella y larga lágrima
adormecía tu felicidad,
y lentamente
palidecía todo a tu alrededor.
Río de decepciones,
montaña de espantos,
fruto del alma,
pudriste en mí
todo lo que creía,
como una bacteria,
que repta por las paredes
de mi pensamiento.
Creí alcanzar mis sueños,
creí meter los obstáculos en la basura,
el sinfin de trabas que me frenaban
a imaginar un mundo con vos,
estar juntos, viendo al sol caer.

jueves, 4 de mayo de 2017

Mi alma

Se está pudriendo.
Palidece con este frío.
Creía que pasaría tarde o temprano.
Lo veía venir.
Se imaginaba reptando intentando conseguir piedad.
Se adormece al saltar desde el edificio.
No puede frenar la caída.
Alcanza el cielo, cuando cae al suelo.
No puede meterse en ningún lado.
Solo sale volando alto.

jueves, 27 de abril de 2017

Algo de amor, cursi y tonto

"Cómo puede ser que no se me ocurra nada. Si antes era medianamente fácil. Esta situación me estaría molestando", pensaba Kin, una chica de unos 16 o 17 años. Estaba mirando a su alrededor, viendo a la gente y el mísero paisaje que se podía apreciar. Se encontraba sentada en la parada del colectivo, frustrada, mirando con enojo la hoja en blanco que sostenía en sus manos.
Aburrida agarró su celular para poder responder un mensaje y de paso mirar la hora.
- Mierda, todavía faltan como cuarenta minutos para tener que entrar a la jodida escuela - dijo en voz alta -. Lo único bueno es que hoy tengo taller literario, aunque también es algo malo porque eso me apura más a terminar, o más bien empezar el texto que debo llevar -. Miró a su alrededor. "Menos mal que no hay nadie cerca mío, si no pensarían que estoy loca hablando sola", río.
Distraída, con su mirada dirigida al cielo, Kin no se percató de que alguien se había sentado a su lado.
Cuando salió de sus pensamientos sintió un par de ojos que la observaban; giró suavemente su rostro hacia su derecha, donde se encontraba ese alguien que la miraba. Cruzaron miradas, pero solo un segundo pasó hasta que Kin giró el rostro avergonzada. "Esto es bonito pero incómodo", pensó. Volvió a girar su rostro y lo único que vio fue la cabeza de su "acompañante" que giraba hacia ella y sonreía. "¿Este chico me está sonriendo a mí?" Lo miró algo sorprendida, iba a decir algo pero él fue más rápido: se levantó y solo pudo escuchar un "que tengas un buen día" mientras subía al colectivo. "¿Qué acaba de pasar?"
Se quedó ahí con las palabras en la boca y los ojos bien abiertos, tratando de entender qué coño había pasado hacía segundos.
Ya era hora de ir al tonto colegio, así que de mala gana Kin se levantó de donde estaba y se dirigió hacia allá.
En el camino de la parada al colegio, seguía pensando en lo ocurrido.
Cuando llegó a su aula, tuvo una idea: "Ya sé de qué puede tratar la historia, aunque es muy diferente a lo que acostumbro escribir, ya que por lo general cuento cosas que tengan que ver con la idiotez y la maldad del humano; hablo de cuánto los odio; o cuento cosas fantásticas, irreales... Pero, bueno, no creo que sea tan difícil escribir algo que tenga amor, sea cursi y sea tonto a la vez".